Profecías autocumplidas
- Cristy Mesta

- hace 2 días
- 3 Min. de lectura
“El mayor descubrimiento de todos los tiempos es darse cuenta de que una persona puede cambiar su futuro simplemente cambiando su actitud”. —Oprah Winfrey
El poder de nuestra mente, tanto consciente como inconsciente, puede limitarnos o empujarnos a hacer realidad nuestros sueños. La mente afecta nuestro cuerpo y también nuestro comportamiento.

Esta es una idea que está siendo muy promovida actualmente. Inclusive existe un libro que se llama The Secret, que habla de la ley de la atracción. Si tú crees algo, si imaginas algo, sea bueno o malo, se hará realidad. Pero también es un arma de dos filos. No se trata solo de sentarnos a imaginar que todo se va a dar como por arte de magia.
No es suficiente con imaginarnos exitosos. Es necesario también que nos visualicemos haciendo todo lo necesario para alcanzar el éxito. Hay un estudio con estudiantes que se imaginaban sacando 100 en un examen. Los dividieron en dos grupos: el primer grupo solo tenía que visualizarse sacando el 100. El segundo grupo se imaginaba sacar el 100, pero también vislumbraba todo el camino que tenía que recorrer para lograrlo: todas las horas de estudio y el tiempo invertido. Los alumnos del segundo grupo fueron los que realmente sacaron el 100 y, además, disfrutaron del proceso que los acercaba a obtenerlo. Así que es importante que, cuando visualicemos, no veamos solamente el destino, sino también el trayecto.
Martin Luther King tiene un discurso muy famoso; les recomiendo que lo busquen si no lo han escuchado. Se llama “Tengo un sueño” y en él habla de su sueño de igualdad, pero aterrizado a la realidad. No solo transmite su sueño, sino que habla del trayecto para llegar ahí. Sin un plan de acción, sin un camino o un trayecto, no se darán resultados mágicos.
La visualización funciona porque el cerebro no sabe la diferencia entre lo imaginario y lo real. Sin embargo, no le gusta la discrepancia entre lo que imaginamos y lo que vemos en la realidad. De esta manera, intenta igualar la realidad a lo imaginario. Por eso, entre más imaginamos, más se esforzará la mente por empatar estas dos dimensiones. La persistencia es sumamente importante y, con el tiempo, para aliviar el malestar de la discrepancia, la realidad tratará —en la medida de lo posible— de modificarse.
Sin embargo, no todo lo que experimentamos está únicamente en nuestra mente. También hay situaciones externas que están fuera de nuestro control. Tenemos que encontrar el balance perfecto entre lo que podemos cambiar con nuestra mente y aquello que no podemos cambiar.
Para lo que no podemos cambiar, depende mucho de la interpretación que le demos a cada situación, y eso sí depende de nosotros. ¿Cómo interpreto el fracaso? ¿Interpretamos un evento negativo como permanente o como temporal? ¿Veo las situaciones negativas como una oportunidad de crecimiento o de aprendizaje?
Es de esta manera como nuestras creencias se vuelven profecías autocumplidas, a través de la imaginación. La clave es repetir la visualización una y otra vez, si es necesario por años. Nuestra mente es el simulador más poderoso; solo necesitamos saber cómo usarlo y sacarle provecho. Visualicen su futuro: ¿dónde quieren estar?, ¿qué metas quieren lograr?, ¿a dónde van? Y al imaginar, no se olviden de la importancia de la persistencia, pero sobre todo acuérdense de visualizar también el trayecto. Nada es magia. Les dejo un beso.
Matilde.




Comentarios