Mil rutas y una raqueta
- Bárbara Martínez Campuzano

- hace 6 días
- 2 Min. de lectura
No podía dejar pasar febrero. Hay un hombre al que conocí a fragmentos; partes de él inmortalizadas y otras que, por recuerdo, por un vistazo a algo, lo conectan nuevamente a mí. Ahora ya no se habla tanto de él como me gustaría, pero no hay forma de no verlo en cosas tan sencillas como, por ejemplo, la portada de un libro que tiene una raqueta de tenis.

Cuando vi la portada de Break Point de Alejandra Andrade hace unos días, me hizo pensar en elaborar esta entrada de blog. Del hombre que menciono recuerdo dos cosas: le encantaba manejar y le encantaba jugar tenis. Era de las personas que, con sus tres hijos en los asientos traseros y su esposa a su lado, manejaba horas y hasta días hasta llegar a un destino. Así llevó a sus hijos a San Francisco, a Los Ángeles, a la playa…
En mi adolescencia, ese hombre ya era adulto mayor. Usaba su rodillera, llevaba puesta una playera del América, y esas rutas por las que había viajado hacía décadas se multiplicaron. Hacia el final de su vida, si en coche ya no podía, su mente se encargaba de llevarlo por muchos rumbos: lugares que recordaba, lugares que no tenían sentido, momentos que para el resto de su familia nunca existieron.

Su pasión por el tenis la transmitió especialmente a sus hijos e incluso a sus nietos. Cuando yo lo veía de niña y notaba su dificultad para caminar, la explicación que me daban era: “es que jugaba mucho tenis”. Había una raqueta vintage, de madera, siempre escondida en uno de los armarios de su casa. Y, aun cuando ya no podía verlo, en la televisión de su sala nunca faltaba el tenis cada vez que había un Grand Slam.
Un viernes, hace unos meses, llegué al asilo para sentarme con mi abuela paterna y con Rosy, a quien me presentó como una de sus mejores amigas en el lugar. Ese día, Rosy me empezó a contar sobre su vida, de sus hijos, que hacía mucho ejercicio de joven y que siempre le gustó jugar tenis.
Volteé con mi abuela y le dije: “Igual que mi abuelo”. Mi abuela sonrió.
Atte. Bárbara M.C.
LEAFEST x AKADEM
11, 12 y 13 de MARZO
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