top of page
Recurso 3_4x.png

La postergación

Ya hemos hablado del estrés que genera el perfeccionismo, el sentir que tenemos que hacer todo bien, y la competencia que nos genera la sociedad empujándonos a ser las personas perfectas que nos exige hoy en día el ambiente. Sin embargo, el extremo opuesto de los efectos del perfeccionismo es la postergación, que quiere decir posponer las cosas que tenemos que hacer.


El precio de la postergación es muy alto. Genera altos niveles de frustración, ansiedad e insomnio. Muchas veces la presión del sentimiento de que tenemos que hacer todo a la perfección, genera un estrés a arriesgar hacer las cosas, por miedo a fallar. 


Hay varias maneras de superar la postergación. La primera, y la que a mí más me gusta, e

postergación, agenda, lograr, logros, metas

s empezar sin pensar en lo que queremos o tenemos que lograr. Simplemente empezar. Como dice el lema de Nike: “Just do it”. Muchas veces las cosas que tenemos que hacer se ven más complicadas antes de hacerlas. ¿A quién no le ha pasado? Varias veces he tenido la sensación de que tengo un día muy complicado para vivir, pero conforme va pasando y voy palomeando todo lo que el día demanda de mí, voy viendo que en mi cabeza todo parecía más complicado. Lo que comúnmente llamamos como “agarrar el toro por los cuernos” y enfrentar lo que se demande de nosotros.


Otra manera de enfrentar la postergación es hacer público lo que queremos lograr. Muchas veces eso nos hace comprometernos más para lograr nuestras metas y objetivos, y aún más si ponemos una fecha límite. Esto yo lo aplico mucho con las calificaciones de mis hijos, o para lograr que se fijen metas que alcanzar en el colegio. Hacemos un compromiso en el que ellos fijan metas por escrito, con fecha límite de lo que van a lograr. Es una manera de darle un enfoque positivo para que suban sus calificaciones, en lugar de castigos negativos por malas calificaciones. 


Hay otra forma que también funciona que es el enfoque grupal. En lo personal, no lo utilizo mucho, porque yo de por sí soy una persona muy disciplinada. Aunque no porque a mí no me funcione quiere decir que no sea muy útil para otras personas. El enfoque grupal, por ejemplo, funciona cuando dos o más amigas, hacen un compromiso de hacer ejercicio o alguna dieta, porque eso ayuda a que entre todas se apoyen y se sientan comprometidas a no fallar.


Muchas veces no queremos enfrentar lo que tenemos que hacer. Y en este mundo, todo es cuestión de prioridades. La clave está en encontrar el equilibrio, la vida óptima: el balance entre trabajar demasiado y tratar de hacer todo y, por otro lado, postergar y hacer demasiado poco. El equilibrio adecuado para cada quien es diferente.


stress, postergar, procrastinación, procrastinar, posponer, perfeccionismo

El perfeccionismo tiene dos extremos: estar demasiado ocupados con el “too busy disorder”, o no querer hacer nada por miedo a no hacerlo perfecto. Quitémonos el miedo. El miedo es el más grande paralizador. Ya hemos hablado de esto, y no busquemos la perfección, quedémonos con lo suficientemente bueno, el “good enough”.


Tenemos un medidor interno que nos dice cuando no estamos balanceados, y se trata de nuestras emociones. Cuando sentimos frustración, ansiedad, aburrimiento o infelicidad, significa que no estamos en equilibrio y necesitamos hacer ajustes. Démonos el tiempo de analizarnos, ¿tal vez necesitemos hacer más? ¿Será que más bien necesitamos bajar el ritmo y hacer menos? Necesitamos conocernos y encontrar el balance perfecto para nosotros, porque en ese balance se encuentra la felicidad. Les deseo una semana feliz, les dejo un beso.


Matilde.

 
 
 

Comentarios


Suscríbete para avisarte cuando se publique una nueva entrada

bottom of page