Relación entre éxito y felicidad
- Cristy Mesta

- 28 dic 2025
- 3 Min. de lectura
Actualmente, en el mundo y la sociedad existe una idea falsa de que el éxito lleva a la felicidad. Cuando cumplimos una meta, es verdad que se experimenta un alza de felicidad. Sin embargo, al cabo de determinado tiempo, los niveles de felicidad vuelven a ser los normales, y la emoción sentida por esa meta alcanzada, desaparece. ¿Por qué?
Porque el éxito nos lleva a un aumento temporal, pero existe un nivel base de felicidad en nuestra vida. Los éxitos o fracasos suben o bajan ese nivel, pero solo de manera momentánea y, después de determinado tiempo, el nivel de felicidad siempre vuelve a su nivel base. Esta es la razón por la cual el éxito por sí mismo no puede, de ninguna manera, impactar de manera constante nuestra felicidad.
La psicología positiva trata de subir ese nivel base de felicidad, para que la alza en la felicidad pueda realmente ser constante. Y entonces, la relación se vuelve inversa: la felicidad es la causa del éxito. Las personas que experimentan más emociones positivas son más creativas, tienen más energía y motivación, son más productivos, tienen mejores relaciones, son personas más sanas física y psicológicamente, y en general, son personas más exitosas.
Hay personas que se preguntan: ¿soy feliz? Esta es una pregunta complicada y muy subjetiva, porque hasta hoy no hemos encontrado un punto en el que no soy feliz, y un punto en donde de pronto ya soy feliz. La felicidad es una continuidad donde siempre puedo ser más feliz, siempre teniendo las altas y bajas de la vida real, pero siempre podemos subir nuestro nivel base de felicidad. Para que así, cuando pasen los éxitos o fracasos, nuestro nivel base vaya siempre en aumento.
La pregunta correcta, y que siempre podemos contestar de manera más concreta es: ¿soy más feliz que antes? El enfoque se convierte en cómo hacer cosas que me hagan más feliz y que suban mis niveles de manera constante, no de manera temporal. Nosotros mismos somos los facilitadores de experiencias positivas en nuestra vida. Las negativas vienen solas, pero si nosotros no nos procuramos tener cada vez más momentos positivos, corremos el riesgo de que las negativas predominen en nuestra vida.

Hay varias cosas que podemos hacer para elevar el optimismo en nuestra vida. Poco a poco iré ampliando más acerca de esto, porque son muchísimos los pequeños cambios que podemos ir haciendo. De manera general, me encanta hablar de los happiness boosters. Son cosas que de manera fácil y rápida nos ayudan a elevar el nivel de felicidad, como es hacer actividades que cada quien disfrute y que son divertidas para nosotros. Por ejemplo, a mí me gusta correr, me gusta leer, jugar canasta con mis amigas, disfrutar de una buena conversación.
Para poder disfrutar de estos happiness boosters, lo primero que tenemos que hacer es conocernos. Y para conocernos realmente, debemos bajar el ritmo en nuestra vida. Bajarlo lo suficiente para poder ver, escuchar y sentir con el corazón; no solo con los ojos, los oídos y la mente. El paso de la vida moderna es tan rápido, que nos mantiene enfocados en el exterior, lejos de nuestro centro interno, y con el paso del tiempo esto entumece nuestro corazón. La positividad que no se siente, que no se registra en nuestro corazón o en nuestro cuerpo, es una positividad vacía. Para realmente beneficiarnos de los gestos de la positividad, ya sea una sonrisa, una caricia o un abrazo, necesitamos bajar el ritmo y comprender lo que el gesto significa.
Un conocedor de vinos experimenta el vino, no solo se lo toma. Lo huele, lo saborea, lo disfruta en la boca. Se toma su tiempo en cada trago que le da. Así debemos tratarnos a nosotros mismos, como conocedores de nuestras vidas. Detenernos, saborear, respirar, disfrutar, experimentar, y permitirnos experiencias positivas, que irán elevando nuestra base de felicidad.

Con esta reflexión los dejo hoy… ¿Qué tanto conocemos nuestra propia vida? ¿Estamos viendo la vida pasar, o experimentando nuestra vida? ¿Qué tanto conocemos nuestros sueños, realidades, fantasías, ilusiones, emociones? Y, por último, no tengamos miedo. ¿Soy más feliz que antes? Cuando seamos capaces de conocernos lo suficiente y elevar la positividad en nuestra vida de manera constante, entonces, queridos lectores, el éxito vendrá solo. Elevaremos nuestro nivel base de felicidad, y así tocaremos el cielo en la tierra. ¡Hasta la próxima!
Matilde.




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