Démonos permiso…
- Cristy Mesta

- 22 dic 2025
- 2 Min. de lectura
La semana pasada platicábamos de tratar de ver todo lo bueno que hay en nuestra vida. De ver los árboles, las flores y escuchar la música en la calzada en lugar de voltear a ver los carros y escuchar sus ruidos. Hablábamos de concentrarnos en lo positivo que hay en nuestra vida, más que en lo negativo. Sin embargo, esto no significa que vamos a experimentar una euforia constante. Existe solo un tipo de personas que no experimentan emociones dolorosas, y son los psicópatas.
Si no nos permitimos sentir las emociones dolorosas de la vida, como son el enojo, el coraje, la tristeza, la envidia, etc., iremos perdiendo también la capacidad para sentir las emociones placenteras. Si bloqueamos un tipo de emociones, se bloquean todas. Y entonces resulta imposible alcanzar nuestro potencial de bienestar.

Necesitamos tener un lugar y un espacio en nuestras vidas donde nos demos el permiso para ser humanos, con aceptación incondicional, porque también cuando tratamos de suprimir las emociones negativas, estas se intensifican. Por el contrario, si nos damos permiso de sentirlas y aceptarlas, siempre y cuando esas emociones estén justificadas, entonces solas se van.
El permiso para ser humanos realmente es el cimiento para una vida feliz. La psicología positiva no se trata de estar feliz todo el tiempo, se trata de llevar una vida plena, completa y real. En la vida real también hay dolor, desdicha, ansiedad, tristeza, enojo, etc. La psicología positiva nos ayuda a ir moviendo el enfoque hacia las emociones de alegría, satisfacción, felicidad, amor... siendo siempre capaces de experimentar ambos lados.
Cuando hablo de darnos permiso para ser humanos, no me refiero a resignarnos. Se trata de tener una aceptación activa, aceptar la emoción, y luego escoger la acción más apropiada. Se trata de ser muy claro en la distinción entre la emoción y el comportamiento. No hay nada de malo con sentir enojo, envidia y coraje. Estas emociones no son morales ni inmorales. Lo que está mal es si me comporto de acuerdo a estas emociones. En el comportamiento es donde radica nuestra elección.

Es esta elección la que marcará la diferencia. Podemos aceptar la emoción y optar por ver el lado positivo, y lo que puedo aprender de esa experiencia; o puede ser una opción para quejarme y traer más negatividad a mi vida. Todos tenemos crisis en nuestras vidas, solo que hay personas que sacan provecho de ellas y otras no.
El común denominador que existe entre los grandes líderes es que todos han pasado por una gran crisis en su vida: algo que realmente fue muy duro y pesado para ellos, algo que les cambió la vida, pero que de eso salieron triunfantes y usaron esa situación para crecer. La diferencia entre la gente común y los líderes es que estos segundos crecen gracias a la crisis. No es fácil. Un pesimista ve la dificultad en cada oportunidad; un optimista ve la oportunidad en cada dificultad.
Fracasar para aprender, no hay otra manera de hacernos fuertes. Hoy los invito a reflexionar: ¿qué estamos haciendo cuando experimentamos emociones negativas? ¿Nos damos permiso de sentirlas? ¿Buscamos aprender de ellas? ¿O nos quedamos sentados sintiendo lástima por nosotros mismos? Se los dejo de tarea…
Matilde.




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