top of page
Recurso 3_4x.png

Cambiemos emociones

La semana pasada les hablé de los cambios que podemos hacer en nuestra vida para obtener un mayor bienestar y felicidad: cambios en nuestras emociones, en nuestro comportamiento y en nuestro pensamiento. Sin embargo, me gustaría ampliar el tema de una manera más práctica, para que los conceptos no se queden sin aterrizar.


emociones, mente, sentimientos, calma, cambios, cambio

Los cambios en las emociones dependen mucho de nuestras percepciones. De esto ya les he hablado: si logramos ver las cosas que suceden desde diferentes perspectivas, podemos ir logrando poco a poco cambios en nuestras emociones.


La meditación ayuda muchísimo a lograr cambios emocionales. Se trata de generar un estado de ánimo positivo, de generar amor y bondad. Hay muchas maneras de meditar, incluso para las personas que no saben hacerlo. Existen aplicaciones en el teléfono muy buenas, con meditaciones guiadas hacia sentimientos positivos, que pueden ayudar mucho a empezar el día de esta manera. Yo les aseguro que, después de un tiempo de hacerlo, comenzarán a notar cambios muy positivos en su actitud, y esto irá llevando a cambios positivos en sus emociones.


meditación, minutos, paz, calma, tranquilidad, mente

Está comprobado que la meditación funciona. Hay un estudio que se realizó en una empresa, en donde durante siete semanas se les dio a los empleados una meditación guiada hacia sentimientos positivos, como amor y bondad, por 20 minutos diarios. Los resultados fueron increíbles. Las personas, al cabo de estas semanas, mejoraron sus relaciones, aumentaron sus niveles de alegría y felicidad, bajaron sus niveles de depresión y ansiedad, aumentaron su sentido y significado de vida y, hasta físicamente, mejoraron su sistema inmunológico. En resumen, las personas se volvieron buscadoras de beneficios. Claro que esto no es inmediato; como todo cambio, requiere tiempo, persistencia y constancia.



música, mente, calma, paz, peace, music, escuchar

Escuchar música puede ser también un tipo de meditación. La música es un creador de emociones y uno de los inductores más poderosos que existen. Pero se trata de escucharla de manera consciente, no mientras manejamos o leemos. Darnos el tiempo de disfrutarla, saborearla, cerrar los ojos y sumergirnos en ella. Ese tiempo con nosotros mismos es una forma de meditación.


El silencio también es muy valioso. Hay un dicho que dice: “El silencio es al alma lo que el agua es al cuerpo”. El silencio nos limpia, nos purifica y nos nutre. En esta vida acelerada, cada vez es más difícil encontrar espacios de silencio y, más aún, sentirnos a gusto en él. Debemos aprender a estar en silencio y a disfrutarnos a nosotros mismos, pues es una manera increíble de recuperarnos. Cuando tenemos sobrecarga de trabajo, de emociones o de estrés, el cerebro, la mente y todo nuestro sistema necesitan del silencio para restablecerse.


El diario de agradecimiento también es una manera de cambiar nuestras percepciones y, con ello, nuestras emociones. De esto ya les he hablado. Tener un diario en el buró y terminar cada día escribiendo al menos tres cosas positivas que hayamos vivido. Esto nos ayuda a darnos cuenta de que, por más difíciles que parezcan los días, siempre hay algo que agradecer. Poco a poco, esto nos lleva a vivir buscando lo bueno, hasta que se vuelve un hábito.


Otra manera de influir positivamente en nuestras emociones es reviviendo experiencias. Recordar es volver a vivir. El cerebro no distingue entre lo que vivimos y lo que recordamos. Cuando evocamos una experiencia agradable —un beso, un abrazo o cualquier momento positivo que nos haya marcado—, el cerebro lo registra como si estuviera sucediendo de nuevo. De esta manera, podemos llenar nuestra mente de emociones positivas simplemente recordando.


Todo esto nos toma aproximadamente 20 minutos diarios. No tenemos que hacerlo todo; basta con escoger una opción: una meditación, escuchar música, disfrutar el silencio, empezar un diario de agradecimiento o darnos tiempo para recordar experiencias agradables. Estoy convencida de que esto es absolutamente necesario en un mundo donde cada vez hay más personas víctimas de la depresión y la ansiedad.

¿Quién se anima a hacer este reto? No tienen mucho que perder: solo 20 minutos diarios. Tampoco tienen que creerme que funciona; hagan la prueba y compruébenlo ustedes mismos. Y luego me avisan. Les dejo un beso, como siempre.


Matilde.

 
 
 

Comentarios


Suscríbete para avisarte cuando se publique una nueva entrada

bottom of page